| 1 cuota de $34.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
| 1 cuota de $34.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
| 1 cuota de $34.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $34.500 |
| 3 cuotas de $12.406,20 | Total $37.218,60 | |
| 6 cuotas de $6.674,60 | Total $40.047,60 | |
| 9 cuotas de $4.785,91 | Total $43.073,25 | |
| 12 cuotas de $3.858,82 | Total $46.305,90 | |
| 18 cuotas de $4.531 | Total $81.558 |
Daniel Samoilovich - Eduardo Stupía
Líneas como culebras, pinceles como perros
Ripio
Páginas: 288
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789874699909
¿Cómo se transmite el efecto de una obra? ¿Cómo se salta de un lenguaje a otro? ¿Cómo comunicamos lo que vemos y lo que las obras de arte nos generan? Hay veces en que la reunión de textos dispersos es un descubrimiento, provoca un brillo y abre un espacio de algo que parecía no estar ahí. El tráfico entre el lenguaje visual y el teórico-literario que Eduardo Stupía ha estado practicando en los más diversos formatos y géneros es como un río amazónico que atraviesa pinturas, películas, libros, publicaciones, proyectos y amistades, y multiplica todas las referencias llevando al límite la voluptuosidad del pensamiento: las obras de Antonio Berni, Luis Felipe Noé, John Berger, Roberto Matta, Héctor Libertella, Xul Solar, Rosana Schoijett, Juan Pablo Renzi y Jorge Macchi entre otros llegan, hacen contacto, a través de un pasaje a lo literario que se debate entre la sustancia envenenada y el pensamiento como antídoto. La estructura teórica que sostiene todo ese caudal y su propia producción artística aparecen en conversaciones con otros artistas y teóricos con los que despliega un sistema arborescente de ideas, práctico y perceptivo, que abarca desde el movimiento de la mano hasta una lectura política de la obra como misterio, y que incluye tópicos como el oficio, el arte moderno, la tecnología, las tentaciones del arte contemporáneo y los distintos tipos de espectadores. Estos textos han estado filtrándose a lo largo de más de tres décadas y suben ahora a la superficie como una sola fuerza, exuberantes y agudos a la vez, porque Stupía pinta y piensa de la misma manera: como se debe, con todo el cuerpo.
