| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 3 cuotas de $14.204,20 | Total $42.612,60 | |
| 6 cuotas de $7.641,93 | Total $45.851,60 | |
| 9 cuotas de $5.479,52 | Total $49.315,75 | |
| 12 cuotas de $4.418,07 | Total $53.016,90 | |
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| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 3 cuotas de $15.331,27 | Total $45.993,80 | |
| 6 cuotas de $8.609,68 | Total $51.658,10 | |
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| 3 cuotas de $14.537,32 | Total $43.611,95 | |
| 6 cuotas de $7.994,80 | Total $47.968,80 |
| 9 cuotas de $6.582,46 | Total $59.242,10 |
A pesar de Platón
Galaxia Gutenberg
Páginas:
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9788410107670
¿Qué sería del pensamiento si mujeres como Penélope, Deméter, Diotima o la memorable sirvienta tracia pudieran tomar la palabra y decir qué y quiénes fueron? ¿Cómo concebiríamos el cuerpo, la sexualidad, la identidad y el poder si ellas se convirtieran en las protagonistas de la peripecia filosófica? En un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con su ´enemigo´ Platón, Adriana Cavarero propone una relectura de algunas de las figuras femeninas de la Antigüedad para denunciar las desigualdades de género y las dinámicas patriarcales sobre las que se cimenta el canon filosófico occidental. Con un estilo cáustico y brillante, la autora prefigura una nueva manera de pensar el espacio público, en un diálogo ideal con los movimientos feministas italianos e internacionales. Un ensayo seminal que ha marcado de forma indeleble el debate sobre la diferencia sexual y los estudios de género. «En este libro invento varias figuras femeninas, o mejor dicho, las robo: expolio los textos clásicos, desde Homero hasta Platón, para trasladar a sus heroínas a un nuevo escenario, reservado a las mujeres, donde adquieren un significado distinto. Se dijo entonces, a modo de chanza, que yo actuaba como Robin Hood: que robaba figuras a los hombres para dárselas a las mujeres. Ciertamente, nunca he negado que en mi estrategia de bandidaje había un trasfondo ético y político tangible. Y, sobre todo, cierta alegría.»
